¿De qué van estas empresas que hacen lavada de cara de sus acciones promulgando a los cuatro vientos su apuesta por los materiales reciclados y su compromiso social con mil y una iniciativa para esconder su verdad más oscura?

Algunas de las marcas de ropa más grandes del mundo, como la sueca H&M y la española Inditex, se están abasteciendo de materiales de fábricas asiáticas denunciadas por sus impactos ambientales y sociales.

El Informe ‘Moda sucia: la contaminación en la cadena de suministros del textil está haciendo tóxica la viscosa”, elaborado por Ecologistas en Acción, Changing Markets y Ethical Consumer, revela que las fábricas de viscosa están vertiendo aguas residuales tóxicas en los cursos de agua, destrozando la vida marina y exponiendo a los trabajadores y a la población en general a sustancias químicas perjudiciales para la salud. La viscosa, una fibra artificial cada vez más demandada tanto por las principales cadenas de moda como por los diseñadores de gama alta, no es en sí misma insostenible, aunque está siendo fabricada en estas regiones de manera irresponsable.

Al estar hecha de fibra vegetal, la viscosa se presenta a veces como una opción “ecológica” para los consumidores. Sin embargo, la mayor parte de la viscosa que se comercializa hoy se obtiene tras un proceso químico altamente contaminante.

Changing Markets Foundation ha recogido pruebas en algunas zonas de Indonesia, China e India que demuestran la contaminación en la producción de viscosa ya que las fábricas están vertiendo sus aguas residuales sin tratar directamente a los lagos y las fuentes de agua locales.

 “La lógica de reducción de costes productivos adoptada por la industria de la moda rápida unida a la laxitud en la regulación medioambiental que impera en China, India e Indonesia han resultado ser una mezcla venenosa”, indica el informe.

El estudio también hace hincapié en las relaciones existentes entre las fábricas contaminantes y las mayores cadenas de ropa europeas y norteamericanas como H&M, Zara/Inditex, ASOS, Levi’s, Tesco, United Colors of Benetton, Burton, Marks & Spencer, Asda, Dockers, Haggar, Next, Debenhams, Matalan y Van Heusen.

H&M, por ejemplo, compra directamente a siete de las fábricas de viscosa investigadas en el informe. Inditex compra a cuatro de estas fábricas. Aunque varias de estas marcas se han comprometido a utilizar pulpa de madera ecológica para producir la viscosa, los procesos de fabricación que se utilizan siguen ignorándose en buena medida y apenas se tienen en cuenta a la hora de elegir a las empresas que abastecen el producto.

Mientras tanto, el mercado de la viscosa aumenta: se estima un crecimiento que pasará de los 13.450 millones de dólares en 2016 a 16.780 millones de dólares al año para 2021. También está tremendamente concentrado y solo 11 empresas controlan el 75% de la producción mundial.

La investigación encontró que en algunas fábricas de Java occidental, los trabajadores lavaban los productos intermedios de la viscosa en el río Citarum, exponiéndose directamente a los productos químicos tóxicos de la fibra.

En las fábricas de China se encontraron pruebas de que la industria de la viscosa había sido una de las causas de la contaminación del lago Poyang, donde el agua se ha vuelto negra, los peces y las gambas murieron y las cosechas han dejado de crecer.

Natasha Hurley, responsable de campaña de Changing Markets, declara que “este informe muestra que algunas de las mayores marcas de moda están haciendo la vista gorda a las prácticas dudosas de sus abastecedores. En un momento en el que la contaminación del agua se ve cada vez más como un riesgo empresarial, los minoristas deberían priorizar en sus planes de negocio un cambio hacia modelos de producción más sostenibles”.

Fuente: www.comunicarseweb.com

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