LA EUROPA MESTIZA

La inmigración es un fenómeno inevitable en occidente que debe establecerse como un proceso de humanización: dando soluciones filosóficas, teológicas, culturales, económicas,…, en definitiva, civilizadoras a todos los niveles.

El desplazamiento humano es un fenómeno social:

  1. Problemático. Cuando entran en conflicto valores y códigos de comportamiento.
  2. Inevitable. Todos podemos ser el otro.

Hace 16 años Samir Naïr definió la teoría del Codesarrollo, en la que plantea la inmigración como la llegada de individuos de distinta procedencia y la acogida del país receptor de esta población heterogénea. Este proceso, según Naïr, debe verse desde su dimensión humana: ”los inmigrantes son personas, que vienen para quedarse, por lo tanto hay que establecer políticas de integración que beneficien a todos”.

La importancia de las identidades es el eje central  de los flujos migratorios: cultura, costumbres, religión,…; la identidad interna debe convivir con la identidad externa a través de la negociación, ya que muchas veces el país de acogida ve amenazada su propia identidad.

Religión, igualdad de género, integración, humanización…

Los inmigrantes ilegales deben ser estudiados caso a caso a la hora de considerar su deportación, y en caso de proceder a ella hacerlo de manera humana, respetuosa.

Necesitamos separar la religión de la educación, aunque muchas veces esto depende de las leyes vigentes del país de acogida, lo ideal sería la neutralidad del espacio público.

Estamos en un contexto histórico en el que los flujos migratorios son incontrolados y no existen soluciones milagro para el problema que plantean. Establecer medidas que controlen los desplazamientos en todo el mundo daría lugar a procesos más respetuosos y beneficiosos para todos los implicados, estabilizando, codesarrollando medidas que contemplen las economías del país de acogida y el país de origen del inmigrante, al que siempre puede producirse un retorno.

Debemos organizar de manera democrática  la dimensión humana del problema organizando estos flujos desde los poderes políticos, proponiendo cambios, estableciendo prioridades y considerando que la libre tripulación de personas debe ser una realidad beneficiosa para todos si se establecen medidas que contemplen unos principios fundamentales: democracia, derechos humanos, desarrollo, solidaridad, y por supuesto, igualdad.

La verdadera meta del codesarrollo debe ser la de crear sociedades integradas en las que todo el mundo se sienta parte, esto acabaría con muchos de los conflictos que tienen lugar en la actualidad y han tenido a lo largo de la historia,  fruto de radicalismos que ven amenazados una identidad creada a base de prejuicios, de miedos,…, un modo de concebirse irrespetuoso con la multiculturalidad, con la diferencia, carente de sentido.

Te recomendamos esta entrevista realizada hace ya unos años a Samir Naïr :