Ecociudad

El papel de la Responsabilidad Social en la economía

En 2001, la Comisión Europea publicó El Libro Verde en el que se considera que

“la responsabilidad social es, esencialmente, un concepto con arreglo al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio”.

Dos factores son básicos en una empresa socialmente responsable: el primero basado en el desarrollo social y medioambiental y el segundo la transparencia de estos frente a los grupos de interés o stakeholders.

La responsabilidad social son las relaciones de la empresa con la sociedad, su clave diferenciadora, un compromiso y un proceso de desarrollo empresarial. Un elemento estratégico que hace de la gestión de los negocios un proceso más inteligente, más económico y rentable, que utiliza los recursos verdaderamente necesarios y con mínimas consecuencias de impacto ambiental que se traducen en una mejora de la reputación de las empresas que realizan estas acciones, consiguiendo una mejor y valorada imagen de marca social que tiene consecuencias económicas muy positivas a largo plazo.

La RSE se ha desarrollado extraordinariamente en los últimos años. En España, si bien es cierto que el debate llegó algo más tarde que en otros países europeos, el número de iniciativas que han sido promovidas a partir del año 2003 por empresas y otras instituciones ha sido muy relevante, tal y como ponen de manifiesto el número de empresas que elaboran informes sociales en conformidad con las guías de Global Reporting Initiative y diversos estudios empíricos acerca del desarrollo de la RSE en España. Iniciativas como la puesta en marcha del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa o el debate público suscitado por el Foro de Expertos creado por iniciativa del Gobierno estatal no hacen sino constatar el impulso que ha tomado la RSE en estos últimos años. (Comisión Europea, 2013)

El entorno económico mundial vive un proceso de transformación continua, estamos experimentando un cambio de era en todas las dimensiones estructurales de nuestro sistema, que implica que todos los procesos que tienen lugar en la sociedad fluyan hacia la comunidad y el bien común. Los consumidores, los inversores y la sociedad en general, piden y exigen a las empresas compromiso social que derive en una serie de resultados. Las empresas ya no pueden buscar únicamente beneficios económicos. Puesto que son los activos sociales más poderosos, con más recursos, más influyentes en el tejido económico, social, medio ambiental y político, deben ser estas las que busquen soluciones, tomen medidas y sean responsables en todas las áreas en las que se implican para el bienestar común.

Según RSEARCH, una publicación sobre tendencias y actualidad de la RSE elaborada por Forética, la Inversión Socialmente Responsable (ISR) constituye uno de los principales pilares sobre los que se apoya el auge y la profesionalización de la Responsabilidad Social. Un número creciente de inversores -tanto en número absoluto, como por volumen de recursos gestionados- presionan las agendas corporativas para analizar y discriminar sus inversiones, no sólo conforme a los parámetros financieros tradicionales, sino a través de filtros éticos, sociales, ambientales y de buen gobierno corporativo. (Forética, 2010)

En la actualidad existe una enorme variedad de estrategias de inversión que tratan de explotar oportunidades y riesgos derivados de tendencias en nuestro entorno socio-económico, como el cambio climático, la escasez de agua, el cambio demográfico o los derechos humanos. Los motivos de este creciente interés principalmente son dos:

• La ISR permite alinear las inversiones con las preocupaciones e intereses de los individuos y los grupos de interés relacionados con las empresas.

• Los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) mejoran el análisis financiero incorporando riesgos no perceptibles por los modelos de valoración tradicional.

El resultado: la ISR es una de las fuentes de innovación en el ámbito de la inversión más destacada en los últimos años. Su importancia y sofisticación ha crecido tanto en términos cuantitativos como cualitativos.
El reto de incorporar criterios de responsabilidad social a las inversiones ha sido comparado por algunos profesionales de la industria con la revolución que supuso el empleo generalizado de los productos derivados a la gestión de carteras durante los años ochenta y noventa.

Por inversión responsable se conoce a la toma en consideración de criterios éticos, sociales, ambientales y de buen gobierno corporativo en los procesos de gestión de inversiones.

El mercado de la ISR en España se encuentra en transición, de constituir un nicho de mercado de tamaño residual (0,5% del total de los activos gestionados en España) ha pasado a ser una práctica cada vez más extendida y que abarca un número creciente de segmentos del mercado (fondos de pensión de empleo, fondos de inversión cotizados, family offices, carteras privadas), esto deriva en el aumento de consultoras especializadas en temas de desarrollo sostenible y responsabilidad social corporativa en nuestro país, que ofrecen asesoramiento profesional a nivel nacional. (Forética, 2010)

empresa responsable

Por otro lado, la concienciación ambiental actual, tanto por parte de ciudadanos como de organizaciones y empresas, ha sido también respaldada por las administraciones, haciendo fuertes inversiones en temas de mejora medioambiental.
En lo que respecta al medio ambiente, la entrada de España en la Unión Europea provocó que las grandes multinacionales de la consultoría se instalaran en España, abriendo consultorías de carácter generalista a su vez especializadas en temas de medioambiente. De este modo franquicias respaldadas por una empresa global de prestigio tuvieron más facilidad para entrar en el mercado de la consultoría de responsabilidad social. 

Hoy ser una empresa socialmente responsable es mucho  más que una declaración de intenciones o un esfuerzo por conseguir una lavada de imagen y una buena reputación. Ser responsable es el camino hacia el éxito, hacia el buen hacer de los negocios.  Ofrecer algo a cambio, más y mejor, … porque todos debemos comprometernos con los demás,  con nuestro trabajo, porque todos somos uno, y no sirve de nada estar en la cima de los negocios si tras tus pasos no dejas crecer la hierba.

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